¿Razón o creatividad?

Alguna vez le has preguntado a tu cerebro, ¿debo hacer esto…?, te aseguro que de manera instantánea obtendrás una respuesta.

El cerebro está dividido en hemisferio izquierdo y hemisferio derecho. Sin saberlo, desde que nacemos, nos programan para utilizar y explotar uno de ellos. ¿Cuál de ellos crees que utilizas más?

Acá una explicación de cómo funciona nuestro cerebro:

Nos han repetido tantas veces que es imposible ganar dinero haciendo lo que nos gusta, que la mayoría nos lo hemos creído, dejando nuestros sueños de lado. Tanto es así, que muchos ni siquiera sabemos lo que de verdad nos apasiona. Pero, si cada uno de nosotros nace con un potencial, con un talento y con una misión determinada, ¿por qué en general nos dedicamos a profesiones que poco o nada tienen que ver con nuestra verdadera esencia? Por más difícil que nos sea comprenderla, la respuesta se encuentra en nuestro cerebro.

El hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho, ambos están separados entre sí, tan solo unidos por un cuerpo a través del que se transfiere información de un lado al otro. Curiosamente, cada hemisferio procesa la información que recibe del exterior de forma distinta. Cada uno está relacionado con áreas y funciones diferentes. Podría decirse que ambos cuentan con su propia personalidad.

El hemisferio izquierdo es el responsable del lenguaje verbal, de la habilidad lingüística, de la capacidad de análisis, de la resolución de problemas matemáticos, así como de la memoria y el pensamiento lógico y racional. Es el más intelectual, formal y convencional de los dos; se le da muy bien absorber y almacenar información teórica y numérica, como nombres, definiciones o fechas. Por otra parte, tiende a controlar e inhibir sus emociones y sentimientos. Le gusta medir el tiempo de forma secuencial y lineal, relacionando el pasado con el futuro. Es el encargado de la organización, el orden, la estructura y la planificación. Es muy obediente y disciplinado, y se rige por medio de normas, reglas, protocolos, leyes y procedimientos estandarizados.

Este hemisferio busca certezas y solamente se fija en la dimensión física, cuantitativa, tangible y material de las cosas. Le encanta etiquetar con palabras todo lo que percibe. Y le cuesta mucho percibir los infinitos matices grises que se encuentran entre los extremos del blanco y el negro. El hemisferio izquierdo también es especialista en descomponer y fragmentar la realidad en piezas, analizando estas una por una para extraer conclusiones objetivas y deducciones empíricas. Solo considera válida aquella información que pueda demostrarse a través de hechos irrefutables, resultados medibles y datos estadísticos.

  

El hemisferio derecho, por otra parte, está más vinculado con la experiencia cinestésica y sensorial de todo aquello que no puede expresarse con palabras, y que no por ello es menos real. Nos brinda la habilidad de interpretar señales, signos y metáforas, así como la capacidad de soñar y de comprender el significado oculto de las cosas. Este hemisferio nos conecta con la dimensión emocional y espiritual de nuestra condición humana; nos permite sentir la parte cualitativa, intangible e inmaterial de las cosas. Además, es el más artístico, original y rebelde de los dos; le gusta salirse de la norma e ir más allá de lo socialmente establecido. No tiene sentido del tiempo y está totalmente centrado y arraigado en el momento presente. Es experto en relacionarse con los demás. Destaca por su empatía, su compasión y su destreza para detectar los aspectos no verbales de la comunicación. Se le dan muy bien la percepción espacial, el movimiento y la orientación. Tiene una visión holística de la realidad, concibiéndola como una unidad donde todo está integrado e interconectado. Entre otros dones, el hemisferio derecho nos permite desarrollar la intuición, la imaginación, la innovación y el pensamiento creativo; tiene facilidad para visualizar ideas e inventar cosas que no existían y que aparentemente no eran posibles. Y gracias a esta facultad nos permite evolucionar y progresar como individuos y como sociedad. De forma subjetiva, nos proporciona revelaciones, aumentando nuestra comprensión y sabiduría acerca de quiénes somos y cuál es nuestro propósito en la vida. Y, en definitiva, nos nutre de confianza para atrevernos a seguir nuestra propia voz interior y, en consecuencia, nos impulsa a recorrer nuestro propio camino.

 

Hoy, la mayoría de nosotros estamos tiranizados por el hemisferio izquierdo, el cual lleva siglos dominando nuestra manera de relacionarnos con la realidad. No es casualidad que nueve de cada diez seamos diestros, o que el pensamiento lógico y racional gobierne nuestra toma de decisiones profesionales. Y es esta descompensación con nuestro hemisferio derecho lo que impide que muchos desconozcamos la forma de cultivar la intuición y la creatividad necesarias para reinventarnos profesionalmente.

 

Y tú, ¿estás dispuesto a desarrollar tu hemisferio derecho?, seguramente muchas personas que el día de hoy son reconocidas por ser exitosas usaron plenamente el hemisferio derecho y no se guiaron plenamente por la razón.

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Categorías: Salud personal

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